Altherion
Altherion es un mundo sostenido por el Latido Original. Cada decisión deja una marca, incluso cuando nadie la ve. Aquí el Khai es la fuerza viva que nace de Elyon y responde a la verdad interior; el Khatar no es otro poder, sino Khai violentado por orgullo, miedo, control o desesperación.
Elyon, Creador del Pulso, es el origen del Khai que sostiene la vida. Azrael, el primer Desvinculado, intentó imponer su voluntad sobre esa vibración y abrió la Gran Ruptura. Desde entonces, el Sello del Silencio contiene el Ruido, pero también debilita el latido del mundo. En la Era IV, hacia 1250 E.F., los portadores de Khai no buscan poder: buscan restaurar el Pulso sin negar la libertad de quienes lo sostienen.
Cada territorio es una herida del mundo y una forma distinta de escuchar el Khai. Las regiones no son solo paisajes: son pruebas morales, fronteras políticas y lugares donde el Pulso puede florecer, quebrarse o mentir.
Auria
Cuna de la Armonía. Su belleza estable protege, pero también puede volver ingenuos a sus habitantes: el peligro de Auria es creer que la pureza de una tierra basta para blindar el corazón.
Invernalia
Región de disciplina, silencio y preservación. El frío contiene la Ruptura, pero también puede apagar la ternura: aquí la resistencia solo vale si no vuelve insensible al portador.
Ventoria
Archipiélago de rutas cambiantes, comercio y corrientes vivas. Sus vientos responden al miedo y a la mentira; quien confunde movimiento con propósito puede perderse aunque sepa navegar.
Mareth
La Tierra Quebrada. No es solo un territorio hostil: es dolor negado hasta tomar forma. Allí los recuerdos vuelven como acusaciones y el Khatar intenta convencer a los vivos de que sanar sería traicionar a los muertos.
Terrasigma
Tierras donde el Khai fluye sin control, creando fenómenos imposibles. Quien entra debe enfrentarse a fragmentos de realidad distorsionada, donde el Pulso se manifiesta sin filtro y el tiempo mismo parece doblarse sobre sí.
El Khai no es un recurso que se gasta: es un eco del Pulso Original que resuena en cada ser. Quien lo porta debe elegir entre servirlo, forzarlo, comerciarlo o silenciarlo. Cada elección deja una marca en el mundo.
El equilibrio entre dar y tomar
La frontera entre luz y Ruptura
El refugio en medio del caos
El conflicto de Altherion no divide al mundo entre buenos y malos. Cada facción responde una pregunta peligrosa: qué debe hacerse con el Khai, servirlo, protegerlo, comerciarlo, dominarlo o romperlo.
Luminares
Guardianes de la llama libre y la memoria de Kael. Protegen el Khai como don recibido, aunque su luz también puede torcerse si confunden pureza con superioridad moral.
Vordeos
Tecnócratas del Khai forzado. Quieren medir, capturar y usar el Pulso para sostener ciudades, máquinas y ejércitos; su herida es creer que todo dolor se resuelve eliminando la libertad.
Kazerim
Nómadas de frontera y supervivientes de zonas inestables. Conocen caminos donde otros solo ven pérdida de forma; su mayor riesgo es confundir dureza con verdad.
Nafal
Red neutral de rutas, contratos y Khai-Tal. Sostienen comercio, refugios y deudas entre regiones, pero su neutralidad se vuelve peligrosa cuando una ley correcta mantiene una injusticia viva.
Altherion no tiene un único protagonista: el mundo mismo busca restaurar su Pulso. Cada personaje encarna una forma de servir, torcer, sanar o resistir esa restauración.
Cuando el Khai se tuerce, no solo contamina al portador: engendra formas que reflejan el dolor, el orgullo o la desesperación que las crearon. Estas entidades no son monstruos: son consecuencias con rostro.
Corruptos
Oscuros
Remanente